¿Qué es una Doula?

Una doula es una mujer que acompaña a otra mujer en el camino hacia su devenir madre. Acompaña a lo largo del embarazo, en el trance del parto y en el postparto inmediato. Acompaña como una hermana, no se sitúa por encima ni por debajo, sino a su lado. Y le acompaña en su camino, no traza el camino a seguir, permanece a su lado en el camino que ella necesite andar.
Si decides que sea yo la doula que te acompañe en este viaje, nos espera un recorrido juntas parecido al siguiente mapa que ahora te dibujo. Ten en cuenta que estar a tu servicio significa que seré yo la que se adapte a tí y por lo tanto, este mapa es solo una propuesta de camino a andar juntas que siempre se podrá variar para adaptarse a lo que tu necesites.

Una doula es una mujer que acompaña a otra mujer en el camino hacia su devenir madre. Acompaña a lo largo del embarazo, en el trance del parto y en el postparto inmediato. Acompaña como una hermana, no se sitúa por encima ni por debajo, sino a su lado. Y le acompaña en su camino, no traza el camino a seguir, permanece a su lado en el camino que ella necesite andar.
La doula es el espejo en el que la mujer se mira para verse y encontrarse con ella misma. La doula no enseña, la doula despierta en las mujeres lo que cada una de nosotras ya sabe sobre maternidad. Nuestro Ser conoce todo lo necesario para andar este camino, sucede que a veces no sabemos que ya sabemos, pero podemos recordarlo.
La doula permite generar espacios y tiempos en los que la mujer se sienta segura para poder expresar su verdadero sentir frente al proceso que está encarnando. La doula no juzga, no aconseja, no guía, facilita a las mujeres la toma de conciencia del lugar que ocupan en el milagro que encarnan.
La doula sostiene ante lo que pueda aflorar de la toma de conciencia. Sostiene ante los miedos, ante las dudas, que también forman parte de la revolución interior que se pone en marcha en una gestación consciente. Sostiene a la mujer para que ella pueda mirar su sombra de frente y atraviese los velos que la separan de su Yo. En este viaje hacia el centro, la doula refleja también tus dones, aquellos que se verán potenciados por esta intensa experiencia vital.
En definitiva, la doula ayuda a las mujeres a tomar consciencia de la magnitud del acto creativo en el que están participando para que este aumento de comprensión sea en beneficio de la diada madre-criatura y con ella, del Universo.
Porque en un embarazo-parto-crianza conscientes, contribuye al inicio de un aumento de consciencia global.
El acompañamiento que yo ofrezco nace de mi propia visión sobre la maternidad fruto de mi experiencia como madre. Te presento en este blog cual es mi enfoque para que decidas si te resuena o no, si esta visión puede ayudarte en tu camino de evolución hacia tu ser madre en este momento de tu vida o no. Siéntete con la libertad de escoger aquello que tu Ser necesita.
Nos reconocemos...
La relación entre una mujer y su doula es una relación de crecimiento mutuo. Ambas hemos de sentirnos cómodas y confiadas para poder mostrarnos libremente en esta relación en la que compartimos uno de los aspectos más íntimos de nuestra vida como mujeres. Hemos de conseguir establecer la relación en la cual las cosas se susurran al oido, las distancias no existen y las manos acarician.
La doula es una figura profesional en la que no solo se busca conocimiento y profesionalidad, sino también cercanía. Sobre todo cercanía. Vivimos en un mundo en el que nos desborda la información y podemos acceder a ella en cualquier momento haciendo "clik" en la tecla del ordenador. No es la falta de información la carencia a la que se enfrentan las mujeres embarazadas, es la ausencia de alma en el acto de informarse lo que duele, es la información vacía de contenido la que no calma las dudas ni enfrenta los miedos. Y es precisamente el proceso de gestación-parto-crianza el proceso más lleno de vida y de alma, el proceso más genuinamente humano que podemos emprender. Si este proceso adolece de falta de humanidad pierde todo sentido. Esta pérdida de sentido y la intuición de que "por otro lado se ha de andar este camino" es la que lleva a las mujeres a buscar una doula.
La elección de la doula tiene que ser una decisión meditada. Es tu Ser superior el que hará que ante una u otra doula sientas que puedes crecer. Las mujeres también despiertan, hacen sonar aspectos profundos en nosotras como doulas y por ello, también la doula tendrá que afinar su intuición para decidir si acompaña a la mujer que tiene delante o le ofrece ser acompañada por otra compañera. La motivación que tiene que movernos a ambas mujeres para elegirnos mutuamente es la del crecimiento, cualquier otro interés que se sitúe por encima de este primero, enturbiará y menguará el acompañamiento. Por este motivo, siéntete absolutamente libre para tomar tu tiempo antes de decidir ser acompañada por una doula. La elección consciente será un muy buen comienzo en nuestra andadura!
Primera cita
Si te has puesto en contacto conmigo vía mail o teléfono y andas buscando una doula, concertaremos una primera cita donde nos conoceremos. Sí! Esta primera cita es para conocernos, para sentirnos, para escucharnos, para dejar fluir la energía entre nosotras y ver si podemos hacer una buena diada. En esta primera cita, que puede ser en tu casa, o en un espacio donde te sientas cómoda y segura (una cafetería especial, un parque,...) hablaremos sobre lo que tu buscas, lo que esperas encontrar y lo que yo ofrezco. Después, nos separaremos y tu podrás tomarte un tiempo para meditar y dejar brotar la decisión de ser acompañada por mí o no.
Para facilitar que te sientas cómoda y libre de tomar esta decisión, te ofrezco un plazo de dos semanas para volver a contactar conmigo y comunicarme tu decisión si es que deseas que te acompañe. En caso de que prefirieses seguir buscando otra doula más afín a tí, no sería necesario que me lo dijeses, pasadas esas dos semanas sin haber contactado de nuevo conmigo, entenderé que tu proceso de búsqueda de tu doula continúa.
Acompañamiento durante el embarazo
De pronto, ella o él, adquiere presencia a través de tu cuerpo. Tu serás el canal gracias al cual, el alma de tu hija o de tu hijo, se encarnará para poder habitar un cuerpo físico y posibilitar su experiencia en este plano de realidad.
Te descubres habitada y el corazón da un vuelco ante la grandeza del misterio. Las emociones te inundan, te desbordan y la capacidad de comprensión se nubla ante la transmutación que se da al pasar de ser una a dos personas en un mismo cuerpo. Ya no eres la misma, ya nunca serás la misma…
Si decides acoger a este ser y dejar que te habite, se iniciará un proceso que desembocará 9 meses después en el trance del parto-nacimiento. Este tiempo, es el tiempo necesario para que tu parte física, racional y emocional se preparen para el parto. Son alrededor de 40 semanas las que necesitaréis el Ser que te habita y tu, para tomar consciencia de lo que va a suceder, de lo que ya está sucediendo cada día.
Se inicia en el embarazo, si se vive de forma consciente, una cuarentena medida en semanas, una meditación profunda, como también lo será el parto y puede serlo la crianza. Fruto de esta meditación, caerán algunos velos que te separan de tu Ser esencial y te irás acercando a tu centro.
Ser canal
Después de reflexiones, cuestionamientos, luchas internas, planteamientos ideológicos y teóricos diversos, te rindes ante lo que señala tu cuerpo de mujer gestante.
Tu útero era capaz de acoger en su seno a otro Ser y nutrirle con su propia sangre. El cuerpo de una mujer que gesta se deja abrir paso en beneficio del bienestar de la criatura que lo habita. Las cadera se ensanchan, el vientre se torna inmenso para proporcionar un espacio confortable a la hija o el hijo que crece dentro y que se nutre de aquello que necesita para su propio desarrollo. Y todo esto sucede mientras en muchos casos, nuestra mente anda otro camino, el camino de las dudas, de los miedos, o de las alegrías y proyecciones de futuro. Planeamos, recordamos, nos arrepentimos o nos ilusionamos, mientras que en el presente, en nuestro útero, el proceso sigue transcurriendo por si solo…
Engordamos, tenemos sueño o nos desvelamos, tenemos hambre, nauseas, se suceden la multitud de señales que nos da nuestro cuerpo para que nos alejarnos o acercarnos a aquello que beneficia la gestación. Y nuestro ego lucha…
Nuestro ego no quiere engordar, no quiere tener sueño o no tenerlo, no quiere tener un hambre voraz o nauseas que nos impidan tomar cualquier bocado, no quiere, en definitiva, reconocerse canal. Este es el primer paso para andar un embarazo consciente. Reconocer que somos un canal para hacer posible la gestación del cuerpo físico de un Ser que nos necesita para encarnar. Si tomamos consciencia de este hecho y aceptamos lo que supone, podremos empezar a andar un embarazo en el que aceptamos, no con resignación, sino desde la consciencia de entender el propósito, los cambios por los que vamos a atravesar.
Gran parte del pesar que acompaña el embarazo de muchas mujeres, reside en la lucha contra la aparente pérdida de control de la vida de una. Hasta ese momento, hemos creído que nuestro cuerpo nos pertenecía, éramos y nos mostrábamos como deseábamos y hacíamos con él lo que nos apetecía. Nuestro tiempo también nos pertenecía y planeábamos, descartábamos proyectos o emprendíamos nuevos sin mayores dificultades. Pero desde que estamos embarazadas, esta realidad parece cambiar. En realidad no cambia, es solo que ahora tomamos consciencia de que no tenemos el control de todo lo que sucede. Parece una obviedad, pero la mayoría del tiempo, nos situamos ante la vida con la convicción de que controlamos todo aquello que nos sucede. El embarazo nos va a confrontar con esta ilusión. Nuestro cuerpo de mujer embarazada cambia cada día y nuestro tiempo y actividades están condicionadas por nuestro estado físico y emocional que ahora, están al servicio de la gestación. El ego se duele…
Cuando decidimos seguir adelante con un embarazo, debemos meditar sobre esta exigencia y nuestra capacidad actual para abrazarla. Si primero tomamos consciencia de que el embarazo supone que nuestro Ser estará al servicio de la gestación de otro Ser y después aceptamos conscientemente esta realidad, estaremos preparadas para vivir con gozo el proceso, libre de luchas, con una mayor comprensión de lo que va aconteciendo en nosotras y con una enorme gratitud por haberse caído un velo importante.
La gratitud es grande cuando nos damos cuenta que el beneficio es mutuo. Nosotras damos al Ser que nos habita, a nuestra hija o hijo, un cuerpo físico, mientras a nosotras se nos ayuda a desvelar, apartar algunos velos que nos separan de nuestro Ser Superior, de nuestro centro.
Embarazo y parto conscientes
El embarazo, el parto y el postparto, como otros procesos vitales, nos señalan la necesidad de vivirlos desde la consciencia. ¿Y qué significa vivirlos con consciencia?
Significa que el cielo estrellado de la consciencia que debe cubrir el proceso ha de estar sostenido por dos pilares: La responsabilidad y la aceptación.
Ante cualquier situación que vivamos nos vamos a encontrar con una parte de la que nos debemos responsabilizar sobre un fondo de aceptación ante lo que reconocemos no tener ningún control. También en el embarazo y parto debemos situarnos con esos dos horizontes:
- Responsabilizarnos de todo lo que esté en nuestras manos en este momento. No delegar, informarnos, meditar, tomar decisiones, hacernos responsables. Así nos recordamos la necesidad de esforzarnos en ser impecables.
- Aceptar con humildad, entrega y serenidad que hay una parte del proceso en el que no tenemos ningún control. El misterio de la maravilla y la imposibilidad de asegurar el riesgo 0 siguen estando ahí independientemente del avance tecnológico para recordarnos la necesidad de ser humildes.
Cuando se dan juntas estas dos actitudes, tendencia hacia la impecabilidad y la aceptación, sucede el milagro de la consciencia.
Si tu deseo ha sido el que yo sea tu doula, comenzamos a caminar juntas hermana! Yo voy a tu lado, a veces un poco por detrás para sostenerte pero siempre cerca para lo que necesites.
A lo largo del embarazo iremos estableciendo citas con una frecuencia semanas o quincenal. Ajustaremos este calendario de visitas en función de tu tiempo y de tus ganas de compartir o de estar más en silencio. El horario de cada una de estas visitas suele ser de dos horas., aunque como todo, la duración de nuestras citas podrá variar. Habrá días que no necesites más de una hora y otros que las 2 horas se nos queden cortas. Tranquila, tu fluye, yo me adapto.
El lugar de nuestros encuentros lo determinaremos en función de lo que tratemos cada encuentro. En tu casa o en la mía, si necesitamos intimidad. En un parque o paseando, si necesitamos espacio.
A lo largo del embarazo, las citas se irán estructurando por temas de tal modo que antes de tu parto hayamos podido profundizar en los distintos aspectos que rodean el proceso que encarnas. Pero además de información a nivel racional, abordaremos el componente físico, emocional y espiritual. Habrá tiempo de leer y de reflexionar, de tomar decisiones. Pero también facilitaré tu encuentro con tu propio cuerpo, con tu vientre, la conexión con tu hija o hijo. Habrá tiempo para festejar tu estado de gracia, tiempo meditar, para dar rienda suelta a la creatividad.
El acompañamiento que te ofrezco es un acompañamiento espiritual y esto significa que te ofrezco mi mano para vivir la gestación holísticamente, dotarla de un sentido más allá del puramente racional o físico. El acompañamiento que te ofrezco pretende Honrarte y que te Honres, que vivas tu embarazo como un estado de Gracia, que te sepas Bendecida.
Acompañamiento durante el parto
El inicio del parto es un misterio. Si se desencadena espontáneamente, lo hará cuando la criatura que albergas esté preparada para nacer y así lo desee. En torno a 9 meses solares, diez lunas, 40 semanas, será el tiempo necesario para que tanto la mujer que gesta como el Ser que la habita, estén preparados para pasar por el trance del parto-nacimiento.
El inicio del parto es un misterio. Si se desencadena espontáneamente, lo hará cuando la criatura que albergas esté preparada para nacer y así lo desee. En torno a 9 meses solares, diez lunas, 40 semanas, será el tiempo necesario para que tanto la mujer que gesta como el Ser que la habita, estén preparados para pasar por el trance del parto-nacimiento.
El parto es una iniciación para las mujeres. Una iniciación donde nos confrontamos con nosotras mismas, nos medimos con nuestro cuerpo y con nuestra mente, y también nos medimos con la sombra que alberga nuestra psique en lo más profundo. Nos enfrentamos a nuestro dolor físico en forma de contracción, a nuestro dolor psíquico en forma de miedo y a nuestro dolor emocional en forma de duelo por la separación de nuestra criatura y de nuestra vida anterior a ser madre. A lo largo de las horas que dure el trabajo de parto, nuestro Ser va a ir colocándose frente a cada uno de estos retos, de estos velos y los irá atravesando.
Cada contracción es una ola que nos coloca frente a un velo, y frente a otro y frente a otro, rítmicamente...mientras nuestro cuerpo se va abriendo como nunca antes lo hizo en un acto de absoluta generosidad y entrega. Dejo que mi cuerpo se abra para que tu nazcas. Cada contracción abre un poco más el cuello del útero a nivel físico y amplía, agranda nuestro conocimiento a un nivel más sutil. Con cada contracción, la mujer irá entrando en un estado alterado de conciencia, estado alterado de conciencia necesario para trascender el dolor físico y para ir adentrándose en su Ser más profundo hasta alcanzar el estado de trance que precede al nacimiento.
La mujer en trabajo de parto es una mujer llena de fuerza, de energía, que llena el espacio de grandeza. La grandeza de lo divino, del misterio, que se expresa a través de su cuerpo, de sus movimientos, de los sonidos que emite. La mujer pariendo es una hembra mamífera, puro instinto animal y a la vez, es la imagen de lo sutil, de la divinidad encarnada en un cuerpo recreando el milagro del nacimiento.
El contoneo, el sudor, los gemidos, el rugido desagarrador cesa… y se hizo el silencio, quizá un llanto, o no…un silencio…y su mirada…la mirada más pura, más intensa, más serena, la mirada más Sabia…una vez una amiga me dijo: “parece que vienen de otro mundo cuando te miran con esa mirada…” y así es…vienen de las estrellas.
El dolor
El dolor en el parto es algo que en general, preocupa a las mujeres hasta el punto de condicionar su decisión de ser madre. Son muchas las historias que hemos escuchado acerca de partos difíciles y estas imágenes llenan nuestra psique. Tenemos un profundo temor a sufrir y deséamos que cualquier proceso que emprendamos esté libre de dolor. Pero el dolor en el parto tiene su función.
El dolor en el parto es algo que en general, preocupa a las mujeres hasta el punto de condicionar su decisión de ser madre. Son muchas las historias que hemos escuchado acerca de partos difíciles y estas imágenes llenan nuestra psique. Tenemos un profundo temor a sufrir y deséamos que cualquier proceso que emprendamos esté libre de dolor. Pero el dolor en el parto tiene su función.
La necesidad de calmar el dolor va a conducir en la mujer en trabajo de parto a adoptar las posturas que la reconfortan y que son precisamente las posturas que benefician la dilatación y aseguran el bienestar de su hija o de su hijo. Por otro lado, el dolor induce a las mujeres a respirar de una determinada forma, lo que posibilita una buena oxigenación al bebé. Entre otras cosas, esa atención sobre el cuerpo y sobre la respiración, va llevando a las mujeres a un estado de replegamiento sobre sí mismas, a un viaje hacia su propio centro ya que solo desde ahí, ellas sienten poder tener alguna capacidad de controlar el dolor que acompaña a cada contracción.
En ese camino hacia el interior, los pensamientos, el neocórtex, se van apagando, dejan de estorbar, se desconectan. La desconexión del “cerebro pensador” es necesaria para no interferir en el maravilloso y equilibrado baile de hormonas que hacen posible la dilatación y para llegar por fín a ese centro donde estaremos solas con el misterio.
La primera parte del trabajo de parto consiste en dilatar el cuello del útero lo necesario para que el bebé pueda atravesarlo y nacer. Pero la primera parte del trabajo de parto, consiste también en una verdadera meditación. Meditación en la que lograremos desconectarnos de la realidad exterior, apagar los sentidos de percepción, dejar descansar la razón y comenzar a andar de piel hacia dentro hasta encontrar nuestro centro desde el cual, ser capaz de observar el proceso, ser capaz de subir y bajar en la cresta de la ola de cada contracción, ser capaz de encontrar la serenidad y la paz con la que acompañar a nuestra hija o a nuestro hijo en su viaje hacia el exterior.
Ser capaz de atravesar el río, de atravesarlo nosotras.
El tiempo del embarazo se cumple y cada día que pasa se acerca la experiencia del trance. A lo largo del embarazo hemos tratado de aproximarnos a este momento, lo hemos imaginado, hemos hablado de él, hemos expresado y aceptado los miedos, nos sabemos preparadas y capaces. Llegó el momento.
Entraré en guardia desde la semana 38, donde me podré a tu disposición las 24 horas del día. En el momento en que tu decidas que deseas que esté a tu lado, con una llamada será suficiente.
Todo el trabajo de parto lo haréis tu criatura y tu solas. El resto, el escenario, sea parto en casa u hospitalario, es solo un escenario. La protagonista es la diada que formáis tu criatura y tu.
Te acompañaré durante la dilatación y durante el nacimiento, si es posible que esté presente. Este día, más que cualquier otro, afinaré mi intuición para estar disponible y ofrecerte aquello que necesitas en el momento preciso. A veces querrás estar sola, otras no, a veces necesitarás una mano justo en un punto determinado, o agua, tendrás calor o frío...tranquila, estoy contigo para que tu permanezcas en tu centro, en tu trabajo de parto, concentrada en recibir a tu hija, a tu hijo y vivas tu trance iniciático.
Acompañamiento durante el postparto inmediato

Parece que todo termina el día del parto. A lo largo del embarazo has ido caminando teniendo como meta la fecha del parto. La temías, la deseabas, la imaginabas, era tu objetivo a alcanzar y ya llegó, y ya atravesaste la puerta.
Acompañamiento durante el postparto inmediato

Parece que todo termina el día del parto. A lo largo del embarazo has ido caminando teniendo como meta la fecha del parto. La temías, la deseabas, la imaginabas, era tu objetivo a alcanzar y ya llegó, y ya atravesaste la puerta.
La experiencia del parto ha hecho añicos tu personalidad, tu vida anterior, la imagen social que proyectabas…el volcán del parto ha hecho saltar todo por los aires y ahora lo tienes de frente a ti, desparramado, mientras tu estás decarnada intentando mantenerte en pié ante el huracán.
Inicia el postparto….
El postparto está lleno de emociones intensas….nuestra parte más instintiva se activa y la tenemos que intentar cuadrar con la parte social, con mayor o menos peso en la vida de cada mujer.
Los olores, los sonidos, las miradas despiertan a la mamífera que sigue unida a su cría en el embarazo extrauterino. El cansancio junto con el estado de alerta se funden para mantenernos en un estado de conciencia nuevo, en un duerme vela constante. Los cambios en nuestra vida, el duelo por lo que éramos y ya no somos, se entreteje con momentos de ternura y amor nunca antes experimentados. Y solo no pasa a nosotras.
Solo te está pasando a ti y te sientes extraña eincomprendida. Casi no te reconoces. Pero las exigencias de la crianza casi no te dejan tiempo para recomponerte, para nombrar lo que está sucendiendote.
El postparto es un momento crucial en las vidas de las mujeres de revisión profunda, de crecimiento y de evolución que vivido con consciencia, es para nosotras una herramienta de autoconocimiento potentísima. En el postparto te verás de frente, con tus luces y tus sombras; dejarás disfraces que creías piel y caminaras desnuda , las 24 horas del día, desnuda…Vivir conscientemente esta etapa de tu vida será un intenso viaje hacia el encuentro del conocimiento de lo esencial y la sabiduría que hay en tu corazón.
El mes siguiente al nacimiento de tu hija o de tu hijo, seguiremos unidas. Durante este mes, iré a visitaros a casa al menos en dos ocasiones, aunque si necesitas más visitas, podemos ampliar nuestros encuentros. Juntas colocaremos la experiencia acontecida, nos prepararemos para cerrar un circulo y abrir los brazos al siguiente.
En esta etapa, lo más importante es tu serenidad y confianza en tu saber. Sobre estas dos cuestiones nos centraremos este postparto más inmediato, después del cuál, os dejaré celebrando la vida y celebrando haberos encontrado y ser ya parte de la mía.
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