23 de diciembre de 2013

El ataque a las doulas y la libertad femenina

Desde hace un tiempo, antes incluso de que la población general sepa lo que es una doula, ya se viene estigmatizando esta nueva y antigua figura profesional. No hemos tenido tiempo aún de darnos a conocer, cuando ya nos están diciendo que lo que hacemos, no gusta. Y yo me pregunto…qué es lo que no gusta de lo que se ignora?

Durante un tiempo he preferido guardar silencio ante los ataques, las acusaciones, la falta de confianza hacia las doulas que comienzan a sembrarse por doquier. Creo que como doula, mi papel no es luchar, es acompañar a las mujeres que así lo soliciten desde la sombra, desde el pasar desapercibida que permite colocar en el centro a la mujer que está gestando o pariendo. Por lo tanto, como “lo que es arriba, es abajo”, pensé que la forma de actuar de las doulas en el terreno social, debía ajustarse a ese trabajo de hormiguita, silencioso, pero incasable. Y así siento que viene siendo, desde mi forma de Ser y de Estar como doula, así como desde el buen hacer de mis compañeras doulas de acá y de allá.

Sin embargo, como mujer, no como doula, no me nace estar callada ante lo que creo que es una ataque, no a las doulas, sino a la libre elección de las mujeres. El ataque contra las doulas es un ataque contra las mujeres en general y contra las mujeres que deciden sobre sus cuerpos y sus vidas en particular. La crítica furibunda contra las doulas tiene su origen en el terror que produce ver los frutos que nacen de la siembra continúa de libertad femenina.

Las doulas somos mujeres que después de una toma de conciencia sobre la maternidad, sobre nuestros cuerpos, decidimos formarnos como doulas en una acto de LIBERTAD. La profesión de doula no está reconocida oficialmente, no son unos estudios que a una la den un título válido de nada, por lo tanto, lo que mueve a las mujeres a iniciar un camino no reconocido por las instituciones que acaparan el poder, es una toma de conciencia de nuestra capacidad de decisión LIBRE sobre la propia vida, de la decisión que nace no amparada por la búsqueda de prestigio o aceptación social, pues es una profesión que no está reconocida por quien “reconoce y revaloriza con su reconocimiento” en esta sociedad nuestra, y que personalmente, me gustaría que continuase sin estarlo, pero esto ya es una opinión personal.

Por otro lado, y más importante aún, el acompañamiento de la doula se hace factible cuando es una mujer la que decide ser acompañada por una. El germen de este acompañamiento es una necesidad femenina, necesidad identificada por una mujer consciente que decide LIBREMENTE establecer este tipo de relación.

Todo lo que acontece en el cuepo de las mujeres provoca en el patriarcado una necesidad enfermiza de ser regulado, normatizado controlado. La maternidad no lo es menos y mientras las mujeres se sometan y adecuen a esta regularización,no hay problema. Pero las mujeres sabemos que sí hay problemas, que si hay violencia, que si hay sometimiento y falta de reconocimiento. También sabemos que tenemos recursos y saberes acumulados para poner en práctica modos de seguir viviendo libertad femenina allá donde parece que será imposible.

El llamado de ser doula así como la decisión de contar con una, pone en evidencia la necesidad de cubrir necesidades no reconocidas o incluso provocadas por el intento de usurpación de palabra y del acto femenino de la mujer gestante. También muestra la puesta en juego de libertad femenina para establecer nuevas relaciones, o rescatar las antiguas, y seguir garantizando palabra y acto a las mujeres . Es esta capacidad de las mujeres de seguir y seguir encontrando la manera de ejercer libertad lo que escuece al patriarcado y es, lo que según mi visión, está en el origen de la crítica y el intento de desactivar el movimiento doula.

Pero sabemos, que éste, como cualquier otro ejemplo más de libertad femenina, es imparable.

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